Skitergia

Parametrizando el mundo



Hablar bien es decir las cosas como son

by Skiter on 11 febrero, 2013

Parafraseo (mentira, copio) un texto de mi idolatrado Monsieur Le Six, al que no tengo el placer de leer tan a menudo como me gustarí­a  pero que siempre que le leo termino aplaudiendo:

La neolengua y sus modalidades

 

 

Hace ya unos años, en 2003, los medios de comunicación españoles publicaban que el presidente de los EEUU, George Bush, habí­a propuesto una hoja de rutapara la paz en Palestina. Me llamó la atención aquella expresión porque apenas la habí­a oí­do en mi vida (se usa habitualmente para camioneros que reparten su mercancí­a, no para planes de paz), y de pronto todos los telediarios y periódicos la usaban,  traduciéndola de la expresión original del inglés, road map. De repente, un término que apenas se usaba, pasó a ponerse de moda, y a partir de entonces, cualquier propuesta compleja presentada por algún polí­tico para afrontar un problema importante, pasó a denominarse, para los periodistas españoles, una hoja de ruta. Ya no existen los proyectos, laspropuestas o los planes. Todo son hojas de ruta. Incluso en mi empresa mis jefes la han usado varias veces para hablar de los planes de futuro. Quién me lo iba a decir, ahora resulta que todos somos camioneros.
 
Estos dí­as me ha venido a la memoria aquella moda porque durante varios dí­as los meteorólogos nos han repetido hasta la saciedad que estábamos siendo afectados por una ciclogénesis explosiva. Ojo, no un temporal, una borrasca, un aguacero… no, no, esto suena mucho más catastrófico y apocalí­ptico: unaciclogénesis explosiva.
 
Esto es lo que me imagino si me hablan detormenta Esto es lo que me imagino si me hablan deciclogénesis explosiva

Joder, es que se me llena la boca cada vez que lo digo; repetid conmigo:ciclogénesis explosiva. ¿No os suena casi como de pelí­cula, algo así­ comoArmageddon? No me extraña que los periódicos lo hayan usado tanto para sus portadas, es casi como anunciar el fin del mundo. Además, tiene un cierto toque cientí­fico que gusta porque parece como que estás siendo más exacto en el uso de los términos (aunque en realidad sólo los uses porque crees que quedan bien). Te da autoridad; parece que sabes de lo que hablas.

Ya algunos  han comentado mejor que yo el abuso de esta pintoresca expresión, pero a mí­ me ha llamado la atención especialmente por el descuido que suponen a la hora de usar el idioma. Todo esto da origen a auténticas neolenguas, como la que se usa en economí­a y polí­tica. Nuestros polí­ticos y economistas son especialistas en violentar el lenguaje y acabar diciendo cosas tan graciosas como crecimiento negativo (¿no es más claro decir descenso o decrecimiento?) o desaceleración económica para referirse a una crisis, sólo por no tener que pasar el mal trago de pronunciar una palabra que les comprometa. De hecho, durante el último gobierno de Zapatero, crisis se convirtió en palabra tabú, casi de la misma manera que ahora lo es la palabrarescate, que se sustituye por reestructuración de la deuda.
 
Quizás algún dí­a llamemos a esto decrecimiento negativo
En ocasiones la neolengua constituye un auténtico insulto a la inteligencia del oyente o lector, como cu ando el ministro Montoro llamaincentivo a la tributación de rentas no declaradas a unaamnistí­a fiscal, o cu ando la señora Cifuentes habla demodular el derecho de manifestación, cu ando en realidad a lo que se refiere es a limitarlo para que los manifestantes no puedan jamás ejercer su derecho de una manera efectiva.
 
Ya el colmo de la torpeza lo pone Fátima Báñez cu ando dice que está  muy moderadamente satisfecha. Mis neuronas se quedan bloqueadas ante tal expresión; no sé si quedarme con el muy o con el moderadamente. Decididamente, intuyo que me quieren tomar el pelo.
 
Al final, entre los oscuros intereses de los polí­ticos y la dejadez o el sensacionalismo de los periodistas, uno casi no puede leer o escuchar las noticias sin sentir vergí¼enza ajena continuamente. Uno se cansa de que no se llame a las cosas por su nombre, de que todos los periodistas hablen como robots que sólo saben pronunciar frases hechas impuestas por la moda del momento.
 
Por eso tienen éxito personas como Jordi í‰vole, porque usan el lenguaje de un modo normal, diciendo las cosas como son y habl ando como cualquiera de nosotros. No pido más. No necesito a Cicerón d ando lecciones de retórica. Me basta con un tipo bajito, con su camisa a cuadros y sus tejanos, habl ando de tal manera que por lo menos parezca que realmente piensa lo que dice, y no que simplemente lee un guión plagado de estereotipos y filtrado por tabúes.
 
 

Bravo_Bravo

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