En un break mañanero, acabo de estar viendo el resumen de la tercera manga de la Volvo Ocean Race 2012. Con lo “poco” que me gusta el mar, me he quedado babeando delante de la pantalla.
Ultimamente ando muy perdido en mis objetivos de vida, y como consecuencia me he quedado pensando: y esa gente, cuando acaba la regata, ¿de que vive? Supongo que como muchos deportistas de élite, cuando acaba su carrera, dan clases, montan una escuela para enseñar de lo suyo, se hacen entrenadores personales, sacan una marca de “algo” para el sector o pasan a se documentaristas o directivos de alguna empresa o medio de comunicación.
Pero ¿y si no? Además, ¿Empiezas sacandote el PER? ¿qué se estudia para terminar en un barco de la mas alta gama de la ingenieria naval? Porque esa es otra…los barcos. Al igual que la F1, son maquinas hechas a medida, casi a mano, con precisión milimetrica y rendimientos estudiados a la milésima. De todo menos baratos. Y mucho menos “vendibles” luego como productos recreativos (necesitas al menos 8-10 tios para manejar un Volvo Open 70, un pequeñin del 20 metros de eslora y casi 20 toneladas).
¿De donde sacan rentabilidad estas empresas que lo patrocinan? No me creo que sea por el mechandising. Son muchos sueldos de ingenieros, navegantes, productores, publicistas, organizadores, seguros y equipo para invertirlo en vender camisetas y posters. No lo veo…no lo veo!!
Ultimamente estoy centrando todos mis proyectos en mejorar la eficiencia diaria de mis clientes, invirtiendo un trabajo extra en analizar su operativa diaria antes de diseñar, para darle un valor añadido extra al producto que les voy a ofrecer. Intentando que el valor añadido sea el rendimiento que le van a sacar a su actividad, mejorando asi la rentabilidad. A la baja, siempre, porque por lo general la idea es siempre conseguir hacer lo mismo, reduciendo costes, y no hacer más para ampliar ganancias. No está la situación como para intentarlo siquiera.
Y a mi me cuesta convencer a un cliente de que su web corporativa o su proyecto de software cuesta lo que cuesta, y siempre ando regateando y, por lo general, perdiendo yo dinero cuando los proyectos se me van de plazos rentables y horas. Pero esta gente se deja millones en un barco que despues…¿a un museo?
No lo se. Siento como que hay un abismo mental entre los que estamos aquí abajo y los que están allí arriba, sin termino medio y sin posibilidad de tender ningún puente para llegar a cruzarlo.
Muy frustrante. Muy frustrado.
Hola Skiter,
conozco un poco el mundillo y si que se rentabiliza. En la construcción del barco invierten multitud de compañías de materiales, de electrónica, ingeniería y diseño… que aprovechan un gran escaparate y campo de pruebas para productos trasladables al mercado de consumo, con el reconocimiento añadido de participar en una competición con cobertura mundial. Los patrocinadores obtienen un gran retorno de la inversión por publicidad gratuita al aparecer en medios de comunicación de todo el mundo, publicidad que además el receptor no pone en duda, pues no anuncian sus productos directamente, sino su marca, asociada a valores positivos de superación, competición leal y esfuerzo humano basado en la colaboración de equipos. El merchandising es una mínima parte, porque en general los productos de calidad son “regalados” a personajes que por su influencia o prestigio personal llevan a cabo también una labor publicitaria por asociación. Por supuesto, hay también una parte de orgullo y soberbia, y de quedar por encima de otras empresas con las que compites en mercados de valores… y eso también tiene su influencia subliminal en inversores, pues además denota capacidad de recursos e inversión.
Los participantes cobran un gran sueldo, tienen contratos personales con sponsors y son cotizados para formar parte de equipos en otras regatas menos conocidas.
No me enrrollo más!
Un cordial saludo.
P.D. Cómo ves, me interesan más temas a parte de los sesudos debates económico-políticos ;-)
Entiendo que te haya parecido sorprendente, cruzar un océano a vela es una experiencia inolvidable.