Skitergia

Parametrizando el mundo



Donde hay sentido comun…

by Skiter on 16 mayo, 2011

Me ha llegado esto por mail. Lo pego aquí­Â por los argumentos que dá, no intent ando posicionarme a favor o en contra de nada ni nadie, y mucho menos intent ando promover el marcar una u otra X. Lo importante a resaltar es el tener sentido común, el vive y deja vivir, haciendo cada uno lo que le de la gana (siempre que no moleste), y sobre todo, intent ando disfrutar de lo mejor de cada cosa.
DONDE HAY SENTIDO COMíšN SOBRA TODO LO DEMíS.
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UN ATEO QUE MARCA LA X PARA LA IGLESIA CATí“LICA

El doctor José Manuel López es especialista en Oncologí­a en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Sant ander (Cantabria). En un curioso artí­culo publicado ayer en la sección de opinión del Diario Montañés asegura que marca por convencimiento todos los años la equis en la casilla de la Iglesia Católica cu ando hace su Declaración de la Renta. Y eso a pesar de declararse ateo:

“Mi pensamiento y mi vida discurren ajenos a los dioses, en general, y al Dios de los católicos en particular. No comulgué ni fui confirmado, me casé por lo civil, mis dos hijos no fueron bautizados y han estudiado en escuelas laicas, como su padre. Por lo breve, digo, ni soy católico ni aguardo orientación de ninguna fe religiosa, la que fuere. ¿A qué viene, entonces, mi chocante postura de destinar la X del IRPF a la Iglesia Católica? Algunos la tildarán de gracieta simplona, otros de contradicción incomprensible, de inane provocación, etcétera. Nada opongo a tales opiniones, menos aún si sustentan la idea, más o menos refinada, de que seré aproximadamente un gilipollas. Pero si alguien desea curiosear en por qué un ateo marca su X a favor de la Iglesia, quizá le interesen mis tres razones principales”.

1.La Iglesia católica es históricamente la organización benéfica más eficiente. No estableceré un ranking de altruismo, pero yo, siendo ateo, dudo que los recursos administrados por la Iglesia sean desdeñables o necesariamente sustituibles: voto por mantenerlos. 

2.Europa está obvi ando el catolicismo. Asistí­ recientemente a la misa dominical en un convento de clarisas, con su olor inefable a musgo e incienso. A mediodí­a, las monjas ocupan un coro, allá por el ábside; los fieles llenan la pequeña nave y el cura lee sugestivos textos, y lo hace bien, y por un momento me siento parte de algo más gr ande y más permanente que yo, algo que sosiega la respiración y atempera el pulso, sin necesidad de lapidar a nadie. Y luego visité otra iglesia, donde se cantaban bellí­simas habaneras de tema religioso. Voto por ese espí­ritu de paz y concordia, aunque yo no sea creyente.

3.Estoy harto de la beligerancia que existe contra la Iglesia Católica en nuestra sociedad española. Justo por no serlo, me parece inexplicable el furor obsesivo por bajar los crucifijos de los colegios. No veo qué daño causan los sí­mbolos de una fe que no me asiste, pero sí­ ilustra mi paisaje histórico y emocional. Me espanta el fanático que se jactaba de clausurar escuelas católicas o quemar frailes. No concibo que un absurdo revanchismo haga saludar a gobernantes infames como Chávez y ningunear al Papa, lí­der espiritual de muchos compatriotas. A mi juicio de ateo, es lógico y deseable que el Estado sea laico, pero sucede que España no lo es. Hay vida inteligente fuera del Estado, así­ que pongo la X para la Iglesia Católica, no vaya a ser que algún insensato la destine a construir mezquitas y tengamos que resucitar a don Juan de Austria”.